Las personas caseras, según las últimas investigaciones, no lo pasan peor, que las que no paran de salir. Quedarse en casa está dejando de considerarse una conducta típica de las personas aburridas y sosas.

Se está poniendo de moda el «nesting». Como siempre la clave es el equilibrio, entre la actividad y la pausa. Entre la actividad social y la solitud. Entre la diversión y la reflexión, y así contínuamente…

En la Sociedad en la que vivimos, «salir constantemente de casa» se ha convertido en una necesidad, cuando también es positivo estar tranquilamente en casa acompañado de nuestros pensamientos.

La actitud FOMO (miedo a perderse cualquier ocasión social), està siendo sustituida por el JOMO (el placer de perderse) y el FOGO (el temor a salir), el recogimiento realmente ayuda a disfrutar de un mayor bienestar físico y consecuentemente también psíquico. Es de lógica, somos seres biológicos y necesitamos descansar y renovar energias. Evidentemente, es importante divertirnos y hacer vida social, pero la actividad constante agota, y provoca ansiedad. Está muy desvalorado el autoconocimiento personal, cuando éste es fundamental para encontrarnos bién. De hecho  si pensamos en momentos de  felicidad, seguro que nos viene a la mente aquellos en los que disfrutábamos de un importante nivel de energia, el cansancio y el agotamiento son incompatibles com los momentos de plenitud.

Según la British Journal of Occupational Therapy, dedicarse a la respostería (siempre que a uno le guste, evidentemente) ha demostrado ser efectiva para combatir la depresión, igual podria decirse de cualquier ocupación hogareña que nos motive. Asímismo dedicarse a una buena novela según BMJ reduce el riesgo de demencia. Pero para el estrés, según un estudio del Journal of Health psychology se recomienda la jardineria, ya que reduce los niveles de cortisol. De hecho, se está poniendo de moda los minihuertos para tener en casa, hace años no estaban ni de lejos tan  popularizados.

Igualmente pasa en el mundo infantil, cada vez son más los psicólogos y psiquiatras que recomiendan y insisten en la importancia de que los niños se aburran de tanto en tanto, ya que estimula la creatividad y disminuye el estrés.  Se alerta de que tanta actividad les genera una importante ansiedad. Igualment en adultos, según la Universidad de Limerick (Irlanda), el aburrimiento favorece el altruismo y la empatía.

De hecho, podríamos preguntarnos, cómo podemos disfrutar de las cosas si estamos en constante actividad.

Para el autoconocimiento personal es fundamental, conectar con nuestros pensamientos y sentimientos, saber dónde estamos y a dónde vamos, tener conciencia de todo aquello que nos pasa, y cómo, si el rumbo por el que vamos no nos gusta, cambiarlo; porque si no la sensación de falta de control sobre nuestra vida nos va invadiendo, provocando consecuentemente estrés.

Es cierto, desde luego, que para gozar de salud mental hemos de salir y distraernos, intentar romper hasta cierto punto con las rutinas, quedar con los amigos y hacer actividades estimulantes, viajar por ejemplo es una maravilla, conocer sitios nuevos es un pequeño antidepresivo, que el cerebro necesita novedad es indiscutible.  Pero la tranquilidad y el descanso son fundamentales para no caer en una dinámica que crea más estrés y ansiedad. El cuerpo necesita descanso para reponerse y energizarse. Estar en casa, en un entorno ordenado y  agradable, ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos;  pararnos para  reflexionar es fundamental para conocernos bién y desarrollar nuestra personalidad, ¿cómo vamos a modificar aquello que no funciona en nosotros mismos o en nuestras vidas si no lo sabemos?. Así que ha disfrutar de aquellos días lluviosos que tanto invitan a estar en casa.

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