Preguntas Frecuentes

“El mayor potencial es la conciencia. Ello le ayudará a cambiar. Las personas coherentes con lo que piensan, dicen y hacen son más felices.”

Dr. Mario Alonso Puig. Universidad de Harvard

“El contacto social libera endorfinas. Cultivar las relaciones sociales es esencial para nuestro bienestar.”

Toda la psicología.

“Científicos de Harvard han demostrado que reducir las auto verbalizaciones negativas y entrar en el silencio, reducen las migrañas y el dolor coronario en un 80%. Fomentemos las auto verbalizaciones positivas.”

Facundo Manes. Neurólogo y neurocientífico. Psicología cognitiva.

Aunque cada día está más generalizado, solicitar una consulta a este especialista todavía provoca reservas, inhibiciones o miedo.
Esta sección responde las dudas más frecuentes.

Sobre La Psicología

¿Cuándo necesito ir al psicólogo?

Un tratamiento psicológico debe aplicarse cuando se tiene un problema que desborda a la persona, es decir, perturba su funcionamiento cotidiano, o bien sufre un intenso malestar emocional que se alarga demasiado en el tiempo.

Tener días y épocas malas es normal, forma parte de la vida cotidiana. Nuestra familia o amigos pueden ayudarnos de manera considerable, ya que el mero hecho de explicar nuestros miedos, preocupaciones y ansiedades, reduce significativamente el malestar; compartir la tristeza y sentirnos apoyados, nos alivia mucho. Así que, en resumen, necesitamos al psicólogo cuando vemos que, pasado un tiempo, aun teniendo personas que nos apoyan, no somos capaces de salir del “agujero”.

¿En qué consiste una terapia psicológica?

Entendemos la psicoterapia como una intervención del terapeuta sobre el paciente, con el fin de promover una mejora en su estado psicoafectivo, ayudando a la persona a encontrar estrategias adaptativas que le permitan afrontar aquellas situaciones que le provocan ansiedad y malestar afectivo, promoviendo el autoconocimiento y la autoestima.

Mediante empatía, comprensión y orientación se ayuda a la persona a mejorar su calidad de vida.

 

Sobre El Psicólogo

¿Psicólogo o Psiquiatra? ¿Qué diferencias hay?

El psiquiatra es un licenciado en Medicina y el psicólogo clínico, en Psicología. Así pues, el psiquiatra se centra básicamente en medicar, y el psicólogo en aspectos como las emociones, recursos personales y la autoestima.

Evidentemente, un buen psiquiatra y un buen psicólogo tendrán en cuenta tanto los aspectos orgánicos como los emocionales.

¿Cómo sé si voy a un buen psicólogo?

Es esencial que te sientas a gusto, cómodo, seguro y ayudado por tu psicólogo.

En la primera sesión ha de haber un retorno, es decir el terapeuta te ha de explicar qué es lo qué te está pasando, cuáles son sus causas, qué lo mantiene, y cómo trabajará él/ella para conseguir una mejoría o curación, especificando el tipo de terapia que utilizará, además de ofrecer algunos consejos que te harán sentir mejor. En resumen, has de salir de la primera sesión con la sensación de haber sido ayudado y entender tu problema.

Se ha de tener en cuenta que una terapia psicológica conlleva profundizar mucho en nuestras emociones, y ello hace que el tratamiento, en algunos momentos, o sesiones, sea doloroso. Una terapia comporta un esfuerzo considerable de introspección y exige afrontar aquellos aspectos que nos provocan profundo malestar.

¿Cómo es un buen psicólogo?

Primero de todo ha de tener una excelente formación teórico-práctica.

Ha de ser un buen oyente, no te juzgará, te aceptará incondicionalmente tal y como eres.

Empático, ha de ser una persona con una gran capacidad para ponerse en tu lugar. Buenas dosis de empatía son necesarias para poderte ayudar.

Ha de tener cierto sentido del humor, este ayuda al paciente a distanciarse de sus problemas y analizarlos de manera mucho más objetiva.

Además, el buen psicólogo transmite bienestar.

Y muy importante, la relación terapéutica no genera dependencia sino que fomenta la autonomía del paciente.

Sobre La Terapia

¿Cómo saber si funciona mi terapia?
  • Paulatinamente, la persona ha de sentirse con más capacidad para conectar con sus emociones y pensamientos, sabiéndolos gestionar de manera que no le desborden, ya que aumenta su capacidad de autoanálisis.
  • Aumenta la sensación de mayor control sobre la vida,  la persona se siente más tranquila, más tolerante consigo misma y con los demás.
  • Aumenta la seguridad en sí misma, la autoestima y autoconocimiento.
¿Es eficaz mi tratamiento?

La Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud, ha publicado los Tratamientos con apoyo empírico para diferentes trastornos en adultos. De estos, solo enumero a continuación aquellos que tienen relación con las patologías que se tratan en mi consulta.
Los tratamientos que aplico se corresponden con los señalados a continuación:

TRASTORNOS DE ANSIEDAD

  •  Trastorno de pánico, con y sin agorafobia:
    • Terapia cognitivo-conductual.
    • Exposición en vivo.
  • Fobia social:
    • Terapia cognitivo-conductual.
    • Desensibilización sistemática.
  • Fobias específicas: Exposición en vivo.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: Terapia cognitivo-conductual.
  • Trastorno obsesivo compulsivo: Exposición con prevención de respuesta.

DEPRESIÓN

  • Terapia cognitivo-conductual.
  •  Terapia dinámica breve.
  •  Terapia interpersonal.

TRASTORNOS PSICOSOMÁTICOS
[dolor de cabeza, dolor de espalda, síndrome de intestino irritable, etc.]

  •  Terapia cognitivo-conductual.

Sobre Los Trastornos

Causas de la depresión

Las causas son multifactoriales: encontramos factores biológicos, psicosociales y de personalidad.

Dentro del grupo de las Depresiones se distinguen, de manera muy genérica, dos grandes grupos: las de tipo reactivo, provocada por factores externos, como por ejemplo una pérdida, y endógena, debida a factores internos. Pero generalmente se considera que en una depresión están implicados ambos factores en diferente proporción. La conexión cuerpo-mente es muy estrecha.

Entre los factores biológicos hay que decir que un elevado y creciente número de investigaciones evidencian cambios en los mecanismos de neurotransmisión, provocados por diversos factores fisiológicos. Tener un historial de depresión en la familia parece ser que aumenta el riesgo de padecerla. La predisposición hereditaria es la principal responsable de la depresión endógena, aunque no es el único desencadenante.

Entre los factores psicosociales desencadenantes destacan los llamados “acontecimientos vitales”, que provocan un considerable estrés, tales como una separación, un duelo no elaborado adecuadamente, un despido, etc.; en resumen, aquellos que suponen una pérdida para la persona. Este estrés en personas vulnerables de base, con predisposición, puede desencadenar una depresión más o menos grave. El estrés crónico también puede actuar como desencadenante, ya que provoca alteraciones neuroendocrinas.

Ligado a los factores psicosociales, encontramos los factores de personalidad. La inseguridad de carácter, la baja autoestima, la sensación de falta de control sobre la propia vida, constituyen rasgos predisponentes. Las personas con estrategias de afrontamiento activas, centradas en resolver el problema, presentan menos niveles de ansiedad y depresión. Al contrario que aquellas que se sumergen en las emociones negativas y no emplean estrategias adaptativas para afrontar el problema.

En cualquier caso, todos estamos expuestos a padecer depresión a lo largo de nuestra vida. El apoyo social juega un papel fundamental tanto para prevenir una depresión como para superarla.

¿Se cura la Depresión?

Con el tratamiento adecuado se puede llegar a la curación, pero dado que es una enfermedad mucho más compleja que los ataques de pánico, es más pertinente hablar de mejoría, según la Sociedad Española de Psicología, sobre todo en algunos tipos de Depresión. Lo que sí podemos afirmar con bastante seguridad es que la aplicación del tratamiento adecuado puede ser muy útil y beneficioso.

¿Padezco una Depresión o estoy Triste?

El rasgo fundamental de un trastorno como la depresión es una tristeza vital profunda que afecta a todo el funcionamiento de una persona, y tanto a las relaciones intra como en las interpersonales.

La tristeza, a diferencia de la depresión, guarda mayor proporción con respecto a su desencadenante externo, su intensidad no es tan elevada, la duración es más breve y no tiene tanta repercusión en el día a día de la persona.

Duelo o Depresión

Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), una persona que ha padecido la pérdida de un ser querido sólo debería recibir el diagnóstico de Depresión mayor si su sintomatología depresiva, de carácter grave, se prolongara más allá de los 2 meses.

Es normal en un primer momento, como parte de la reacción de pérdida, presentar síntomas característicos de la depresión mayor: bajo estado de ánimo, sentimientos de culpa, ideas de muerte, anorexia, pérdida de peso, insomnio y abandono de las actividades sociolaborales. Paulatinamente y con fluctuaciones, pasado este primer momento, la perturbación de la vida diaria debería de ir disminuyendo.

La aceptación de la pérdida, la “recuperación” se producirá hacia el año.

¿Qué me ayuda a resolver el duelo de manera adecuada, y así prevenir una depresión?

Es muy importante que a la persona se le facilite:

  •  la expresión emocional de sus vivencias de tristeza, sus sentimientos de injusticia, ira…
  •  la expresión de las circunstancias que precedieron a la pérdida.
  •  hacer un relato de su relación con el difunto.

En resumen, es fundamental que la persona pueda hablar del ser querido y del pasado. Para ello puede ayudar un familiar o amigo de confianza.

¿Tiene mi hijo adolescente una depresión?

Según el DSM V, Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, (el más utilizado por psiquiatras y psicólogos de todo el mundo), los criterios diagnósticos de depresión mayor deber ser al menos cinco de los siguientes nueve, durante un mínimo de dos semanas; y siempre han de estar presente los dos primeros puntos:

  1. Estado de ánimo deprimido o irritable.
  2. Pérdida de interés o de capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades habituales.
  3. Pérdida o aumento significativo de peso o del apetito.
  4. Insomnio o hipersomnia.
  5. Agitación o enlentecimiento psicomotor.
  6. Fatiga o pérdida de energía.
  7. Sentimiento excesivo de inutilidad y culpa.
  8. Disminución de la capacidad de pensar y concentrarse.
  9. Ideas repetidas de muerte, idea suicida o acto suicida.

Todos los expertos coinciden en afirmar que, cuanto antes se trate la depresión, más fácil y más rápidamente se podrá superar.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo adolescente a superar una depresión?

Ante todo, hemos de estar atentos a los síntomas, sobre todo cuando éstos se alargan en el tiempo.

Dialogando con él, sin que se sienta invadido en su intimidad. Escuchándolo y aconsejándolo, pero sin abrumarlo, ya que entonces se encerrará mucho en sí mismo.

Apoyándolo.

Ante su ira o irritabilidad no ayuda el responderle de la misma manera. Es mucho mejor poner límites con calma, firmeza y cariño. Ello no excluye que alguna vez podamos también perder nosotros el control, es normal ya que también somos humanos.

Conviene pactar entre los dos unas rutinas diarias, estableciendo unos horarios también para la hora de dormir. La falta de sueño los perjudica considerablemente, tanto en el desarrollo psíquico como físico.

Hay que animarlo a realizar ejercicio físico. Éste es fundamental en un adolescente. Estimularlo a realizar actividades que le sean agradables. El ejercicio físico es el mejor antidepresivo que existe.

Es bueno fomentar sus relaciones sociales, como por ejemplo invitar amigos a casa. Necesitan mucho de las actividades y conversaciones con estos.

Ayudarlo a reflexionar de manera positiva, corregirle las autoverbalizaciones del tipo: “no sirvo para nada”, transformar lo negativo en positivo. Todos tenemos nuestros puntos fuertes y débiles.

Animarlo a escuchar música que le haga sentir bien.

Si los síntomas depresivos persisten, procurar que recurra a un profesional de la psicología. La medicación, según la OMS y el Ministerio de Sanidad sólo es necesaria en casos graves o muy graves.

¿Me puedo curar de un trastorno de ansiedad aunque lleve mucho tiempo padeciéndolo?

Se puede mejorar mucho la sintomatología ansiosa, a pesar de que esta ya lleve tiempo perturbándonos. La ansiedad generalizada, efectivamente, se puede controlar bastante más.

En cuanto a los ataques de pánico, estos sí se pueden curar independientemente del tiempo que haga que los padezcamos.

¿Tienes más dudas?

Estoy aquí para escucharte